Buenas! Quería compartir algo de lo que más me sorprendió al empezar con Devuelving, porque cuando uno valora el modelo online piensa en ventas, catálogo y márgenes, pero rara vez piensa en lo feo del e-commerce: las devoluciones.
En una tienda tradicional, una devolución es tu problema: recepcionarla, devolverla al proveedor, pelear el reintegro. En mi caso, como la central gestiona los pedidos y la logística completa, una devolución se resuelve por detrás y yo me entero cuando ya está en trámite. No tengo stock en casa ni almacén de nada, así que tampoco hay que recolocar producto físicamente.
No quiero vender humo: tú sigues pendiente de que el cliente quede contento y de que la experiencia sea buena, que al final es tu negocio. Pero la parte operativa bruta —transporte, recepción, gestión con el proveedor— no la llevas tú.
¿Cómo lo vivís los que venís del comercio tradicional? Para mí fue de las cosas que menos valoraba al firmar y de las que más agradezco ahora.